El repostero más dulce de Berlín

Donas congeladas

La repostería es un arte que no muchos saben hacer, pues no me refiero a hacer donas congeladas o pasteles, me refiero al amor por la repostería ¿o será que la repostería significa amor? El repostero de Berlín (The cakemaker, 2017, Israel & Alemania), ópera prima de Ofir Raul Graizer. Se trata de un relato en el que sus protagonistas desean dejar de lado su nacionalidad, sexualidad y religión, en una historia llena de amor a las personas, a la vida y sobre todo, a la dulzura de la repostería.

Ganó el premio del Jurado Ecuménico en la 52.ª edición del Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary y seleccionada en la sección Culinary Zinema en el Festival de Cine Internacional de San Sebastián, por lo que era una de las candidatas al premio Sebastiane, Karma Films.

A continuación, te daremos una breve reseña de la película para que te animes a verla ¡toma nota!

Thomas es un talentoso pastelero que trabaja en una repostería de Berlín, un buen día, un joven israelí visitó su pastelería pues suele viajar mucho a esa capital por motivos de trabajo. Con el paso del tiempo, el israelí llamado Oren va con más frecuencia a esa pastelería a probar sólo las recetas de Thomas. El gusto por los pasteles se extendió al pastelero que le correspondió y su encuentro terminó en un romance.

Cuando Oren visitaba Berlín no perdía la oportunidad de desatar sus pasiones prohibidas con Thomas, pero un día ya no volvió a llamarle. Thomas intrigado por su paradero, decide llamar a su casa en Israel, su esposa le informa que había fallecido recientemente en un accidente de tránsito. Agobiado por el dolor, la culpa y las ganas de decir adiós, decide emprender un viaje hasta el mundo de Oren, intentando dar con su esposa bajo una identidad falsa.

Anat, la esposa de Oren tiene una cafetería kosher en Israel, sin saberlo, invitará a Thomas a entrar en su vida ofreciéndole trabajo ahí cocinando pasteles y galletas. Comienza a vivir y a conocer el entorno en el que vivía, se podría decir, el doloroso amor de su vida, hasta que la relación con aquella mujer se volverá cada vez más cercana hasta llegar al ámbito sexual.

La situación se le comenzará a salir de las manos envolviéndose en más y más mentiras que Anat ya no puede creer. La comida guarda los secretos, el amor, el dolor, la soledad o la resignación de quien los cocina, como los pasteles de Thomas y su idealista búsqueda del amor y de una familia.

 

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